Por: Milenio
Washington, Estados Unidos; 7 de junio.- En un giro inesperado que ha sacudido la diplomacia internacional, el Departamento de Defensa de Estados Unidos elevó a “crítico” —el nivel máximo posible— la amenaza de contrainteligencia que representa Israel para la seguridad nacional estadounidense. De acuerdo con reportes de The New York Times y NBC News, la alerta responde a una intensificación de las labores de espionaje por parte de servicios de inteligencia israelíes contra altos funcionarios de la administración del presidente Donald Trump.
El objetivo: interceptar la estrategia con Irán
Documentos internos de la Agencia de Inteligencia de la Defensa (DIA) sugieren que Israel ha centrado sus esfuerzos en interceptar comunicaciones internas para obtener información de primera mano sobre las negociaciones de paz entre Washington e Irán.
Esta supuesta vigilancia surge en un momento de fricción estratégica: mientras Trump busca concretar un acuerdo de paz, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, mantiene una postura de confrontación abierta, con el objetivo de debilitar al régimen teocrático iraní y golpear la infraestructura operativa de Hezbolá en el Líbano.
Funcionarios en la mira
Según los informes citados por la prensa estadounidense, los blancos de estas presuntas escuchas y hackeos incluirían a figuras clave del gobierno, entre ellas:
– Steve Witkoff: Principal negociador de paz de la Casa Blanca.
– Elbridge A. Colby: Jefe de política del Pentágono.
La investigación sugiere que el éxito de estas operaciones de espionaje se ha visto facilitado por las vulnerabilidades en la seguridad de los funcionarios, quienes, según los reportes, han empleado aeronaves privadas y dispositivos móviles personales para tratar temas sensibles de seguridad nacional.
Rechazo de ambas administraciones
Ante la gravedad de los señalamientos, tanto la Casa Blanca como el gobierno israelí han negado categóricamente las acusaciones. Voceros de la administración Trump calificaron la información de “falsa”, mientras que la Embajada de Israel en Washington emitió un desmentido rotundo:
”Nuestro país no recopila inteligencia sobre entidades estadounidenses; nuestros esfuerzos se dirigen exclusivamente a nuestros enemigos, no a nuestros aliados”.
El caso abre un nuevo frente de incertidumbre en las relaciones bilaterales, justo cuando la región atraviesa uno de sus momentos de mayor tensión geopolítica.